jueves, 29 de septiembre de 2022

Normas de aplicación condicionada

Lic. Simón Baca Suárez

En esta semana se festeja el inicio del movimiento armado de independencia, por lo que este evento involucra a los tres órdenes de gobierno en el país.  Mediante diversas actividades se reúne la población para rememorar a las personas que lucharon por el reconocimiento de la nueva España como un Estado independiente, con capacidad de gobierno propia y de organización social. 
En esta conmemoración independentista se resaltan varias fechas importantes desde el punto de vista constitucional: la promulgación del Bando de abolición de la esclavitud en 1810, la instalación de la Suprema Junta Nacional Americana en 1811, la instalación del Congreso constituyente de la Anáhuac en 1813, el Decreto constitucional para la Libertad de la América Mexicana de Apatzingán de 1814, instalación del Primer Supremo Tribunal de Justicia de la Nación en Ario de 1815 y la firma del Acta de Declaración de Independencia del Imperio Mexicano ocurrida en 1821.


Estos acontecimientos sentaron las pautas para la edificación de lo que hoy es el Estado Mexicano, ya que cada uno dio origen y estructura a la Nación; gracias a la promulgación de esos documentos de carácter legal y constitucional se configura la independencia de la llamada América Mexicana desde el punto de vista político, administrativo y de gobierno. 
Todas las persona que en algún momento encabezaron el movimiento independentista tenían claro que en la Nueva España el ejercicio de la soberanía sería del pueblo, cuando éste asumiera tal facultad y pudiera delegarla en los representantes populares. Además, resultaba imperativo la división de las supremas facultades del poder público, superando con ello las viejas prácticas del poder absolutista. 
Esta lucha tuvo un carácter militar, político y jurídico, para organizar e instalar a las autoridades que regirían a la nación mediante el ejercicio de la soberanía nacional, para promulgar leyes, mandarlas ejecutar y aplicarlas a los casos concretos. No debemos dejar de mencionar que la proclama más importante al inicio del movimiento era la abolición de la esclavitud y las castas sociales, a la par de la demanda de libertad e independencia nacional. 
En consecuencia, en la Nueva España no solo se desconocieron las leyes y las autoridades que mandataba la España peninsular, también mediante el choque de las armas se desconocieron estructuras culturales implementadas desde la Corona, como las servidumbres, los tratos crueles con fines correctivos a los trabajadores, el monopolio de la religión, el monopolio en la escritura y lengua; en general, un desacato a cualquier manifestación de autoridad española en tierras americanas.
Desde el punto de vista jurídico, el movimiento de independencia nos muestra un permanente desacatando a las leyes impuestas por las autoridades de la Corona española, también la desobediencia constante a las autoridades por considerarlas nepotistas y arbitrarias que no solían fundar sus actos en leyes sino en el estatus social, económico o político de las personas. 
En referencia a lo anterior, en el pueblo español se reconocían derechos, libertades y privilegios en las personas acorde con el origen nacional, por tanto, la propiedad sobre los territorios, la autoridad sobre las personas, la titularidad de la organización política, el monopolio de la religión se consideraba como un derecho divino otorgado al pueblo español para regular a los otros pueblos. 
Algunos de los liderazgos del movimiento de independencia emitieron documentos a manera de proclamas, en las cuales se evidenciaban las situaciones de desigualad que sufrían la mayoría de los habitantes de la Nación, así mismo aprovechaban para condenar esos actos y manifestar que mediante el uso de la fuerza militar, política y social, se sustituiría dicho régimen por uno mejor, desde el punto de vista de los firmantes. 
El mensaje que impulsaron las autoridades insurgentes, aún y con lo que se pueda rebatir, es que se declaraba la independencia administrativa, se diseñaba la organización política, jurídica y administrativa para demostrar la capacidad propia de organización de igual o mejor manera que el régimen previo, esta situación se transformaría en la justificación al movimiento armado.
Una estrategia para unir fuerzas y agregar simpatizantes al movimiento insurgente se propició con el establecimiento de símbolos, imágenes o frases que lograrán la identificación de las personas con ideales afines, que se reconocieran rasgos identitarios sobrepasando límites geográficos, temporales, económicos, religiosos y hasta culturales. 
Desde entonces, con la promulgación de Sentimientos de la Nación en septiembre de 1813, en el artículo 23 se mandataba textualmente: «Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre, todos los años, como el día Aniversario en que se levantó la Voz de la Independencia, y nuestra Santa Libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la Nación para reclamar sus derechos con Espada en mano para ser oída…»
Disposiciones como la anterior, se mantienen en el tiempo y además se extendieron al reconocimiento a las personas que participaron el movimiento, ya fuese en las trincheras o en el ejercicio político y de gobierno. La distinción a las personas ha sido el reconocimiento como beneméritos de la patria en grado Heroico, logrando que sus nombres y actos en favor de la nación fueran inmortalizados en muros de los palacios legislativos. 
Al paso de los años, las personas reconocemos los festejos del inicio de la Independencia Mexicana mediante la exhibición a gran escala de los símbolos patrios; cuando el escudo nacional pende de los edificios públicos y columnas de las plazas principales de las comunidades, en la ondulación a toda asta de la bandera mexicana y con la constante entonación del himno nacional mexicano al inicio de actos cívicos y demás actos solemnes. 
Estos son los tres símbolos patrios: Escudo, Bandera e Himno, que toda mexicana y mexicano debe conocer, respetar, promover y reconocer sin importar el lugar y la época del año en que nos encontremos, pues son los elementos que nos unen en historia, filosofía, identidad, solidaridad y por qué no, en fraternidad.