lunes, 28 de noviembre de 2022

Mi niño no es así

José Juan Avilés Martínez

Tristemente se están viviendo tiempos muy difíciles con nuestros jóvenes, la falta de autoridad y los escasos valores entre los muchachos son el pan de cada día, por la calle se pueden ver montones de jóvenes y adolescentes conviviendo de una manera muy violenta, gritándose insultos, haciéndose bromas pesadas, tomando alcohol y todo acompañado por un lenguaje que la verdad da hasta pena escucharlos, y sorprende también que entre estos grupos de jóvenes sobresalen las niñas, si, jovencitas que sin ningún tipo de pudor se expresan utilizando también ese lenguaje obsceno, viven en su mundo y no aceptan palabra, consejo y mucho menos regaño de parte de nadie, están acostumbrados a que nadie les puede decir nada, si algún adulto se atreviera a reprenderlos, se llevaría como respuesta una muy abundante carretada de insultos y groserías, y los papás muy agusto en su casa, al menos es lo que tratan de aparentar, usted ve a muchos padres que aparentan que todo está bien, y cierran los ojos ante la mala educación que ellos mismos han regalado a sus hijos, me sorprende ver y escuchar a papás defender sin ninguna justificación a sus criaturas, argumentan que los tiempos han cambiado y que sus hijos no 

son malos ni groseros, y si algún vecino o conocido se atreve a decirle a los papás sobre la conducta mala de alguno de sus hijos, de inmediato se ponen a la defensiva y se molestan, pelean con uñas y dientes para defender a su hijo, y sueltan la frase que tanto daño hace a nuestros jóvenes, «mi niño no es así «, no les importa si les muestran pruebas o si los agarran infraganti en alguna situación, los papás simplemente se enfocan en defender a su muchacho y en atacar a quien se atrevió a denunciar su falta, lo peor del caso es que estas situaciones ya llegaron a las escuelas, ahorita los maestros están desesperados porque no encuentran la forma de convivir con esos jóvenes alumnos, ya que la gran mayoría muestra actitudes violentas, no respetan a los maestros, pelean con sus compañeros, no trabajan, no hacen tareas, no quieren llevar uniforme, se pintan el cabello de colores, etcétera, etcétera, etcétera, y todo con la complacencia de los papás, me ha tocado estar por casualidad en algunas discusiones entre padres de familia y maestros, y es sorprendente como los papás llegan de una manera agresiva y prepotente a defender acciones que su hijo llevó a cabo dentro de la escuela, un caso por ejemplo fue el de una niña que llevaba el pelo pintado de rosa mexicano fosforescente y llevaba zapatos no apropiados para la escuela, los encargados del orden llamaron la atención de la niña y le pidieron que se regresara a casa y que llevara a su mamá para aclarar el asunto, al poco rato llegó la mamá de esta criatura, pero llegó con una furia que no se podía entender, gritó y reclamó al prefecto por qué razón acosaban de tal manera a su hija, argumentaba que la secretaria de educación ya había dicho que no se les tenía que reprender a los jóvenes por motivo de su cabello o su forma de vestir, los maestros trataron de explicarle de una y mil maneras que era una norma interna de la escuela y que los padres de familia en una reunión habían aprobado esos acuerdos en dónde todos aceptaban que los alumnos llevarían el uniforme correspondiente y su cabello de una manera o de un tipo escolar, es decir, los jovencitos con su cabello corto y las jovencitas con su cabello recogido y sin tintes, pero la mamá no entendía y ella solo amenazaba a los maestros con demandarlos y denunciar tan tremenda humillación ante la comisión de derechos humanos, triste de verdad que no seamos capaces de hacer que nuestros hijos cumplan con tan sencillas normas dentro de una escuela, triste que lo único que hagamos sea enseñarles a los jóvenes que ellos pueden romper cualquier ley y que nadie podrá decirles nada, lo malo de esto es que la vida pasa y el tiempo se va volando, pronto nuestros hijos crecen y llegan a una edad en la que tienen que salir al mundo formar una familia quizá, en la que tienen que trabajar y hacerse responsables y para mal, se darán cuenta que ya no estará ahí papá y mamá para defenderlos o para solaparles sus irresponsabilidades, en menos de lo que pensamos ya nuestros niños están sufriendo las consecuencias de no haber conocido límites, muchos sumidos en los vicios, muchos sin trabajo, muchos maltratando a sus parejas y casi todos dejando hijos padeciendo por la vida, sé que para mucha gente esto sonará dramático y no tomarán en serio estas palabras, pero créanme que es cierto, si no enseñamos a nuestros hijos que hay límites en la vida, la vida misma se encargará de mostrárselos quizá de una forma un poco más dura que nosotros, pero en fin, cada cabeza es un mundo y cada papá vemos a nuestro hijo como el mejor del mundo, ojalá que abramos los ojos y que realmente nos armemos de valor para enfrentar los problemas que traen nuestros hijos, y que la próxima vez que nos llamen a la escuela para darnos la queja del muchacho, la aceptemos y vayamos a corregirlo y no que tratemos de defenderlo y solaparlo diciendo «es que mi niño no es así «.
Como siempre usted tiene la mejor opinión, este es verdaderamente un tema muy complicado, y solo trabajando todos juntos podremos sacar adelante a nuestros jóvenes.