Pasó el día del padre, sin pena ni gloria, bueno, más bien con más penas que gloria, un día con reducidas alegrías y con grandes tristezas en el alma, así vivió este día el señor de
la tiendita, y es que aunque sus hijos no quisieran, él se da cuenta de lo problemas entre ellos, como pretender que la persona que más te ama en esta vida no note la discordia entre tú y tus hermanos, es imposible ocultar el distanciamiento que han dejado llegar a ustedes, y lo más triste es ver los ojos de ese gran hombre, de ese viejo como a veces le dicen, pasó el día del padre y a cuenta gotas recibió el cariño de quien debería amarlo hasta el cansancio, no me lo invento, él así lo manifiesta, esa noche, ya que todos se han marchado llega la melancolía y con ella las lágrimas, yo trato de calmar un poco ese dolor con una taza de té caliente y una palmada en la espalda, ahí estábamos, el señor de la tiendita y yo, de pronto su voz quebrada me pide le ponga una canción, quiero escuchar paloma querida me dijo, encendí la vieja bocina y escuchamos la bella canción del señor José Alfredo Jiménez, terminando, un frío silencio llenó el espacio, y después de un rato, el señor de la tiendita expresó lo que a leguas se le nota en sus ojos, me dijo, extraño mucho a mi esposa, en ese momento se me hizo un nudo en la garganta y ya no pude decirle nada, repetimos la canción y nos levantamos para ir a descansar, era mi paloma querida, susurró y se metió a su cuarto. Así pasó el día del padre el señor de la tiendita, escuchando pleitos entre sus hijos y con el corazón triste extrañando a quien fuera su esposa por cuarenta y seis años, hoy ella desde el cielo le está dando la fuerza para seguir adelante, llorando en silencio y aparentando que todo está bien, ojalá todos entendiéramos lo mucho que nuestros padres nos aman, y que no hay mayor regalo para ellos que ver a sus hijos juntos y en armonía, porque aunque no te lo digan, ellos saben cuando las cosas están mal, un pleito entre hermanos es una herida en el corazón de los padres.
Honra y valora siempre a tus padres.