
“Están como becerros de año” decía mi abuelo, porque ya quieren comer pasto pero no quieren dejar la ubre; traigo este dicho a la memoria para tratar de explicar varias situaciones que me ha tocado ver en estos días, primero me di cuenta de un muchacho, hijo de una amiga mía, que estando en una reunión familiar le faltó al respeto varias veces a ella, todos sentados a la mesa listos para comer y el muchacho se levantó y exigió a sus papás lo llevarán a una famosa tienda a comprar algo que él necesitaba, “¡Pero hijo, estamos comiendo!”, le dijo su mamá, a lo que el jovencito respondió en tono prepotente y grosero: “¡Ya te dije que quiero ir!; su mamá muy apenada se levantó, dejó su plato y se fue con su hijo a la tienda. Todos nos quedamos sorprendidos por la actitud del joven y, más aún, por lo sumisa que pareció su mamá ante esa acción.
Cabe señalar que el hijo de mi amiga tiene unos 15 años, por lo que se esperaría un comportamiento serio y de respeto para con su madre, pero no, los malos ratos de mi amiga siguieron pasando durante el festejo, pues ya entrada la noche recuerdo que ella le pidió desde un extremo de la sala que le llevara un refresco por favor, para sorpresa de todos, el joven hizo una rabieta y le gritó: “¡Ven tú por él si tanto lo quieres!” y siguió clavado en su costoso celular. Nuevamente los invitados que acompañábamos todavía nos quedamos asombrados y sin palabras al ver que otra vez el joven se había impuesto a su mamá con tremenda grosería y falta de respeto. Para terminar, el niño se levantó de la mesa y le pidió a su madre dinero para salir y el carro porque iba a pasar por unos amigos, la mamá simplemente le dio unos billetes y las llaves de su coche, se quedó triste y muy apenada, me acerqué y le pregunté por qué permitía eso, y me dijo que así le había salido de tremendo el niño, que además tenía que compensarlo porque ella siempre trabajó y por tal motivo lo descuidó mucho, al menos eso era lo que el niño le reclamaba, me siento tan culpable me dijo, así que ahora tengo que complacerle en todo, yo le dije que no era motivo para que se dejara faltar al respeto, muchas madres trabajan y dan su vida por ver a sus hijos bien, pero eso no debe de hacerlas sentir culpables, al contrario, es motivo de orgullo el salir cada día a partirse el lomo para brindar una mejor vida a su familia y eso es algo que los hijos deben valorar.
Tristemente este es uno de muchos casos que se ven en nuestra sociedad, hijos gritando y maltratando a sus papás, hijos que no aceptan consejo ni llamada de atención, pero sí quieren seguir disfrutando de lo que sus padres les dan, quieren todo en bandeja de plata pero no están dispuestos a dar respeto, quieren dinero y comodidades pero no quieren obedecer, dicen que ya son adultos y que no se les puede decir ya nada, pero no son buenos para salir a buscar trabajo y así ganarse eso que según ellos merecen, como decía mi abuelo, parecen becerros de año, ya quieren tragar zacate pero no quieren dejar la lechita.
Como siempre usted tiene la mejor opinión, yo simplemente desde aquí abajo creo que nuestros padres merecen todo el respeto del mundo, y si ya nos sentimos grandes y queremos hacer lo que nos de la gana, pues también debemos retirarnos y valernos por nosotros mismos, buscar un trabajo, una casita en renta y pagarnos todo lo que eso implica, y entonces sí mis amigos, ya estaremos en total derecho de exigir que nadie se meta en nuestra vida, pero mientras estemos en casa de nuestros padres y comiendo de lo que ellos nos dan, tenemos que respetar y aceptar consejo y reprimenda de parte de ellos.