viernes, 26 de junio de 2026

Cuando mamá se fue

José Juan Avilés Martínez

Recuerdo que era un seis de enero cuando mamá se fue, todavía me parece escuchar el teléfono sonar con la triste noticia, hace ya casi tres años y hoy la extraño más que nunca, en ese momento, cuando ella se fue, me consolaba saber que ya no sufriría mas, dentro de todo el dolor que yo sentía había esa pequeña parte de consuelo de pensar que mi mamá ya no iba a estar postrada en esa cama, y aunque fueron días muy pesados y dolorosos por la pérdida, no sentí tanto como ahora su ausencia, será que al paso de los días y los meses por fin estoy notando todo lo que mi mamá daba a mi vida, o será que los años me han vuelto más sensible, quizá un poco de todo pero lo cierto es que cada día que pasa pienso mas en mamá, tanto que hace unas noches tuve un sueño maravilloso que quiero compartir el día de hoy; soñé que estaba yo en casa realizando las tareas propias del hogar, el patio es grande y ahí estaba yo regando algunas plantas cuando de pronto entro mi mamá, me sorprendí tanto que corrí y la abracé, le grite de tanta emoción, mamá que bueno que

 regresaste le dije, ella me tomo de las manos y me miró con esos ojos tan hermosos y me dijo con voz calmada y suave: hija vamos a darnos prisa con estas plantas porque solo me dejaron venir por cinco horas, se me hizo muy poco tiempo pero agradecí a Dios por haberla dejado venir y nos pusimos a platicar, ese día en el sueño hicimos tantas cosas con mi mamá que la verdad sentía su presencia, cuando desperté, me quedé en mi cama, sin moverme, con las ganas de seguir soñando y con la esperanza de que fuera realidad tan bonito sueño, pasaron unos minutos y llegó la razón a mi cabeza, no pude evitar llorar al darme cuenta que solo había sido un sueño, la fría mañana me recordó que mi mamá se fue y eso ya nadie lo puede cambiar, conforme pasó la mañana fui recordando esas cinco horas que mi mamá regresó, y también recordé cuántas cosas deje de hacer con ella cuando estaba en vida, me dio tristeza y coraje también de pensar en todo lo que dejé de hacer con ella y todo el tiempo que perdí cuando por cosas inútiles me alejaba de mi madre, hoy reconozco que fui muy egoísta, reconozco que me faltó mucho tiempo para disfrutar con mi mamá, hoy reconozco que la extraño mas que nunca, y reconozco también que no era cierto cuando decía que qué bueno que ya no iba a sufrir mamá, porque aún acostada en esa cama con todas sus enfermedades para mí era la fuerza que me llevaba para enfrentar cada día, aún postrada en esa cama, mi mamá era mi ejemplo mas grande de fortaleza, si, hoy reconozco lo mucho que me haces falta mamá, y le pido al cielo que me regale aunque sea en un sueño otras cinco horas a tu lado, ha sido muy difícil soportar tu ausencia, y he tratado de superarla haciéndome fuerte, aparentando que no me duele, consolando mi sufrimiento diciendo una y otra vez que tú estás en un lugar mejor, pero mamá, desde aquí te digo que cada día te recuerdo, que a cada momento alguna frase tuya sale de mi boca y alguna anécdota siempre está presente en mi día a día, hoy mamá ese hermoso sueño me vino a decir que siempre estás conmigo, que nunca me dejaste y que siempre estás viendo por mí, hoy a mi padre abrazo y juntos recordamos tu luz, juntos reímos al recordar tus dichos y junto con él damos gracias por tu vida. Hoy comparto con ustedes estás palabras que salen del corazón, y aunque ya hace casi tres años de su partida, hoy tengo más presente que nunca CUANDO MAMÁ SE FUE. 
Hasta aquí este pequeño escrito que mi esposa motivó al contarme esa mañana el sueño que tuvo, me dijo con tanta emoción que su mamá había venido cinco horas para estar con ella, que de inmediato pensé en escribir algo para compartir con ustedes esos sentimientos tan puros que como hija ella tiene para su mamá que en paz descanse, ojalá que los que tenemos la dicha de contar con nuestros padres nunca perdamos la oportunidad para estar con ellos, disfrutemos a papá y a mamá, porque la vida se va volando, muchas veces nos perdemos en la rutina, en el trabajo, en la escuela y en tantas cosas que se nos olvida lo verdaderamente importante, la familia, tenemos tantas cosas en nuestra mente que se nos pasa la vida sin estar con los viejos, sin darles un abrazo, sin hablar con ellos, sin escucharlos, a veces por tontas discusiones o problemas sin sentido nos alejamos, nos llenamos de rencores y nos atrevemos a despreciar a nuestros padres, cuántas veces por lo mismo de ellos nos andamos peleando con nuestros hermanos, cuántas familias se han deshecho por culpa de las herencias, cuántos papás han perdido a sus hijos por alguna propiedad o unos cuantos centavos, que ingratos hemos sido algunos hijos cuando llegan nuestros padres a viejos, cuántos ancianos mueren solos, sin una palabra, sin un cariño, cuántas madres llegan a la vejez llorando por la ausencia de los hijos, cuántos padres viven esperando en la puerta el sol y la visita de sus hijos, no cabe duda que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, así que los invito desde este espacio a que estén con sus padres, a que platiquen y convivan con su papá, abracen cada que puedan a su mamá, organicen una comida aunque sea un día por semana para que estén todos los hermanos con los viejos, hagan lo que ustedes crean conveniente pero siempre tomen en cuenta a sus papás, porque como ya dijimos, el tiempo no perdona y algún día si Dios nos regala vida, solo podremos recordar y llorar ese momento, CUANDO MAMÁ SE FUE. Como siempre usted tiene la mejor opinión.