viernes, 26 de junio de 2026

Mi hijo no me respeta

José Juan Avilés Martínez

Ya no se que hacer con mi hijo expresó la señora en la reunión de la escuela, su rostro estaba realmente desencajado y se podía notar su angustia, no pudo decir mas nada ante las quejas y reclamos de los maestros y compañeros de su hijo, terminó por bajar la mirada y escuchar la lista interminable del mal comportamiento de su príncipe, si, era su príncipe y como tal fue criado, desde que el niño estaba pequeño fue consentido en todo, desde el año de nacido ya la criatura mandaba sobre sus papás y hacía su santa voluntad, al príncipe no se le podía decir nada, nadie lo podía regañar o corregir, en ocasiones su mamá intentó reprenderlo ante algunas malas actitudes que el niño mostraba pero nunca tuvo éxito pues su papá lo defendía a ojos cerrados y terminaba por ceder a los caprichos del consentido de la casa, el pequeño tendría unos cuatro años y ya se atrevía a gritarle a su madre, incluso la regañaba y la

 humillaba frente a las personas, hasta se aliaban con su papá para juntos maltratar a su mamá, el niño decidía que se iba a comer en la casa, el escogía su ropa, hasta para salir a algún lado la mamá tenía que pedirle permiso al príncipe, y el papá se sentía muy orgulloso de ver el carácter duro y las actitudes prepotentes de su hijo, hasta se daba el lujo de presumirlo con sus amigos, decía mi hijo si salió machito y levantaba el pecho lleno de orgullo, la pobre mamá no podía decir nada pues su marido la tenía amenazada con golpearla si se atrevía a regañar a su consentido, y así pasaron los años, el niño entró a la primaria y empezaron los problemas con los demás compañeritos, el príncipe estaba acostumbrado a conseguir lo que él quería y a hacer lo que le daba la gana, empezó a golpear a sus compañeros y a faltarle al respeto a la maestra, se le daba aviso a su papá pero este solo decía a los maestros que su hijo era carajo y que no se metieran con su niño o se las verían con él, pasó la primaria entre reportes y malas calificaciones, entre pleitos y compañeros lastimados y humillados, el niño se creía en verdad que todo lo podía, llegó la secundaria y con ella muchos mas problemas y cada día más grandes, ya el niño no peleaba por juguetes, ahora tomaba alcohol y ofendía a compañeros y maestros, empezó a golpear a los más pequeños y sin pena alguna lo presumía en sus redes sociales, el papá todavía se llenaba de orgullo al ver el comportamiento de su príncipe y seguía gritando a los cuatro vientos que su hijo si era macho. Ahora tristemente los problemas han rebasado a los papás y a la propia escuela, el niño se convirtió en una persona machista, soberbio, prepotente y sobretodo carente de respeto hacia los demás, el papá lo empujó a ser todo eso por su actitud machista y su madre colaboró con su pasividad.
Personalmente creo que la mejor forma de amar a nuestros hijos es mostrándoles límites y enseñándoles el respeto para los demás, un niño debe de respetar siempre a sus padres, nuestros hijos deben aprender a seguir las reglas y normas en la casa, desde cosas tan sencillas como la hora de comer, pequeños detalles como recoger su plato, dar las gracias, pedir favor, saludar, son pequeñas cosas que irán formando una personalidad amable y respetuosa en nuestros niños, y esto nos evitará muchos disgustos y malos ratos, y a nuestros príncipes les darán la oportunidad de ser jóvenes y adultos de bien.
Como siempre usted tiene la mejor opinión.