Que coraje da cuando tienes una cita y la otra persona llega diez, veinte o treinta minutos tarde, no es posible que la gente no comprenda el valor del tiempo de cada quién, cuando alguien te dedica un espacio en su vida, ya sea por trabajo, ya sea un amigo que te invita un cafecito, o la familia que te espera para comer juntos, sea lo que sea todos te están brindando mas que unos minutos, es un pedacito de su vida el que te regalan, pensemos en cuanto valoramos la vida, ponganle un precio y dividan por días, saquen el valor de su tiempo y vean cuánto están dispuestos a perder, eso es un ejemplo burdo porque en realidad la vida no tiene precio y la vida pues es sencillamente tiempo, el tiempo

que estamos aquí en este mundo, en mi caso, desde pequeño nos enseñaron a respetar el tiempo de los demás y por tanto llegar a tiempo a todos nuestros compromisos, siempre fui de los primeros en llegar a la escuela, desde que estaba en la primaria y también en secundaria, para mí era un gusto levantarme temprano, vestirme con mi uniforme, desayunar y salir temprano a la escuela, era un verdadero placer entrar y ver los patios solos, los salones apenas abriendo sus puertas y unos cuantos compañeros apenas bajando por la calle, cuando llegó la etapa de trabajar de igual manera, siempre respetar la hora de entrada, si era a las siete de la mañana, era a las siete, no diez ni quince minutos después, simplemente era a las siete, y así ha sido mi vida en estos asuntos de la puntualidad, traje esto a colación porque he notado que mucha gente ya no le importa la puntualidad, en ningún aspecto de la vida, llegan tarde al trabajo, llegan tarde a la cita con el doctor, llegan tarde a la escuela, llegan tarde al cafecito con el amigo, llegan tarde a las comidas y convivios con la familia, total que ya se les hace costumbre estar llegando tarde y alguien me dijo, “es que yo tengo muchas cosas que hacer “ y es válido nadie lo discute, pero también es cierto que todos tenemos cosas por hacer y no es justo que no le den importancia a tus cosas y solo vean las cosas y ocupaciones de ellos, total si ves que no te alcanza el tiempo pues cancela la cita, o dile al amigo que no te espere, avísale a tu familia que no llegarás o que llegarás tarde, pero no, conozco gente que hasta llega riéndose porque llegó tarde, con tal descaro llegan después de media hora se ponen al centro de la reunión y sin pena alguna quieren se les ponga al tanto de lo que se ha tratado en esa reunión o convivio; en las fiestas y cumpleaños también es muy recurrente que la gente no es puntual, ya hasta se nos hace normal, porque nosotros mismos citamos a la gente y decimos “invitalos a las cuatro, para que lleguen a las seis” y dicho y hecho, la fiesta arranca después de las seis, cuando en la invitación decia a las cuatro, otro dicho es “tarde pero seguro” o “lo bueno que ya llegué” que coraje con estas personas, pero en fin, esperemos que poco a poco la gente haga conciencia del valor que tiene nuestro tiempo y que respetemos ese tiempo de cada uno, como siempre usted tiene la mejor opinión, yo me despido porque ya se me hace tarde, que tengan un excelente fin de semana y que la puntualidad sea una buena costumbre en usted y en su familia, y si aún no lo es pues vamos a inculcarla en nuestros hábitos, seamos puntuales!!