martes, 26 de mayo de 2026

LO PREFIERO BORRACHO

José Juan Avilés Martínez

Lo prefiero borracho, aunque usted no lo crea, esas fueron las palabras que me dio una joven señora conocida de la familia, todo pasó porque un día en un convivio familiar notamos que ella discutía con su esposo, nos pareció raro porque siempre los veíamos juntos y muy felices, tienen apenas unos dos años de matrimonio y lo normal sería que siguieran en esa etapa romántica de la vida conyugal, pero ese día algo pasaba, ella se veía molesta y él un poco

 tomado, en cierto momento ella se levantó y se dirigió a la cocina, coincidimos y me atreví a preguntar si pasaba algo entre ellos, se quedó un rato en silencio y luego con voz entrecortada me dijo es que ya está tomando otra vez, ya toma dos o tres veces por semana y eso ya no me está gustando, le dije que no se preocupara y me ofrecí a platicar con él, le dije también que había mucha ayuda para esos casos y que solo bastaba con que ellos pidieran dicha ayuda, le dije que estaban los grupos de doble A, y que en la parroquia también existían muchos grupos donde ellos podrían encontrar guía y apoyo para sus vidas, cuando escuchó esto, su semblante cambió de forma dramática, esa angustia que se le notaba a kilómetros se transformó en coraje, me miró a los ojos y con voz firme me dijo, LO PREFIERO BORRACHO antes de andar en eso del templo, que vergüenza andar en juntitas y contándole a la gente las cosas de uno, yo traté de explicarle que eso no era lo que se hacía ahí, si hay reuniones y lo que se hace es escuchar algún tema que la mayoría de veces nos ayuda como matrimonios, pero ella seguía molesta y ya ni se acordaba de su tristeza y preocupación por ver a su marido tomando, me dijo que de plano ni a los alcohólicos anónimos iría y menos al templo, que eso era para gente hipócrita y que ellos no iban a caer en eso, además somos jóvenes y es normal que tome cervezas, ya con los años se le irá quitando, yo me quedé sorprendido por esas respuestas y por esa forma de pensar, mi cabeza no entendía como alguien podría dejar en enfermedad a la persona que más amas, solo porque no te gusta pedir ayuda, en fin, ella se retiró y se fue a la mesa con su esposo, a partir de ese momento se vieron muy sonrientes y ella también empezó a convivir con uno que otro trago; ya con mas calma pude comprender que quizá la juventud y la inexperiencia de ese matrimonio los lleva a pensar de esa manera, no alcanzan a ver aún la gravedad de un problema de alcoholismo en la familia, piensan que el día que quieran pueden dejar el vino, tristemente no se dan cuenta que es una enfermedad y que es progresiva, entre risas y ambientes de fiesta el alcohol se va metiendo hasta destruir tu matrimonio y tu familia poco a poco, es muy cierto que nadie somos perfectos, y que en todos los grupos hay fallas, ya sean grupos civiles o grupos religiosos siempre vamos a encontrar pros y contras pero por lo general si nos ayudan, todo está en querer recibir esa ayuda. Como siempre usted tiene la mejor opinión, yo solo puedo recomendar por experiencia propia que no dejen avanzar el problema del alcoholismo, como toda enfermedad es más fácil atacarla cuando va empezando, no dejemos que por orgullo o por conformismo el alcohol termine con nuestra salud, nuestra familia y nuestra vida.